
Un equipo moderno de videojuegos cuenta con un potente procesador central, tarjeta aceleradora de gráficos, procesador de audio, disco duro, memoria RAM, conectividad a internet vía banda ancha y una unidad óptica para CD o DVD. Los aparatos incluyen uno o varios dispositivos de mando o controles del videojuego. Con éstos, los usuarios interactúan mediante gráficos desplegados en un monitor externo, que puede ser la pantalla de una TV moderna o de una PC (y que es independiente de la consola, aunque existen modelos portátiles que incluyen pequeñas pantallas). Algunos dispositivos incluso son capaces de operar en alta definición.